Aprovechando el #londonbloggingday y la inauguración de los Juegos os voy a contar una parte de mi luna de miel, que será british 100%.
Cuando empezamos a mirar destinos para la luna de miel había algo que los dos teníamos claro: nada de playa. A ninguno de los dos nos entusiasma demasiado y a mi la idea de pasarme una semana tumbada en la arena de Punta Cana me resultaba más aburrida que otra cosa. Y a partir de ahí tocaba conjugar nuestras diferencias: yo soy historiadora, por lo que un sitio sin ruinas, museos, iglesias antiguas... era impensable para mi. Y él es deportista, poco amante de las muchedumbres y el estrés, su luna de miel ideal era un balneario, naturaleza... Así que después de darle muchas vueltas al tema, a mi se me encendió la bombilla ¡¡¡Irlanda!!! Estuve allí tres semanas cuando acabé bachillerato, era mi destino soñado desde siempre y fueron las tres semanas más fantásticas que recuerdo. Combinaba todo lo que buscábamos: paisajes de ensueño por los que hacer excursiones, historia, cultura, gente encantadora y un clima perfecto (esto último era sarcasmo). Peeeeeero soy una mujer y soy complicada. Se me quedaba la espinita de una gran capital (París, Viena y Budapest eran algunas de nuestras otras opciones) así que sumamos Londres al recorrido y ya puestos, Escocia. total, que en 14 días vamos a recorrer las islas británicas de cabo a rabo.
Después del rollo que os he pegado esta puesta en antecedentes, os explico mis cosas que hacer en Londres.
- Ver cientos de miles de museos: Londres es una gran capital cultural, las ofertas en este campo son casi infinitas. En mi lista de imprescindibles están el British Museum (si quieres ver lo mejor de la Grecia antigua y del esplendor egipcio, viaja a Londres), el Victoria & Albert (llenito de indumentaria, objetos cotidianos, muebles... el paraíso para una historiadora de la cultura), la National Gallery (imprescindible para los amantes del arte, expone algunas de las obras más importantes de la Historia). Se me quedarían en el tintero el Imperial War y el Museo de Historia Natural.
Babeo, literalmente, pensando que en un mes estaré aquí.
- Comer fish'n chips en Poppies. Es un restaurante que conserva su estilo original y ofrece una gran variedad de fish'n chips, el pescado rebozado con patatas que constituye un clásico de la gastronomía inglesa.
- Comprar cosas vintage en Portobello. En concreto una taza de té estilo Royal Albert. El mercadillo de Portobello es el destino ideal para los amantes del vintage y las antigedades.¨Eso sí, preparad el bolsillo. Para los que tengáis una cartera más sufrida, mirar es gratis ;)
- Ir de excursión a Oxford. De Oxford han surgido algunas las mentes más brillantes de la Historia: Henry Newman y John H. Elliott; y dos de mis escritores preferidos, C. S. Lewis y Tolkien. Mis objetivos: visitar la Universidad, tomarme una pinta en The Eagles and Child (el pub donde se reunían Tolkien, C. S. Lewis para comentar sus respectivas obras) y visitar la tumba de Tolkien.
- ¿Buckinham o Windsor? El primero fue instaurado como palacio por la reina Victoria pero el segundo fue residencia real hasta entonces, es estilo Tudor y conserva el Panteón Real. Difícil elección.
- Un picnic en Hyde Park: ¡¡ya tengo hasta la mantita de cuadros preparada!!
- Ruta en bici por el Támesis. Te permite conocer la ciudad desde un punto de vista diferente.
- Animar a nuestros olímpicos. En concreto nosotros animaremos a Rafa Botello, un atleta paralímpico. No le perdáis de vista, promete traer alguna que otra medalla.
- Bath. Soy una austenfan de primera, me trago los period dramas de la BBC con la misma devoción con que las ancianitas ven su telenovela del mediodía. una excursión a Bath, donde está en Jane Austen Centre y se ambientan muchas de las novelas de la archigenial y maravillosísima ecritora. Es, junto con Oxford, una de mis mecas culturales. Para el resto del mundo, Bath es una ciudad Patrimonio de la Humanidad. Tiene unas termas romanas muy bien conservadas y es famosa por sus múltiples balnearios y sus casas georgianas.
- Tomar un té a las 5. La costumbre british por excelencia. A ser posible en la preciosa sala de té del Jane Austen, pero si no, en cualquiera de los salones de té de época que hay en Londres (¿sugerencias?).
- Descubrir los misterios de la ruta de Sherlock Holmes. El más famoso detective de la literatura sigue estando muy presente en la ciudad escenario de sus aventuras. Además, también hay un museo en Baker Street.
A la vuelta os contaré si he cumplido objetivos o no ;)









































