31 de octubre de 2012

Calabazas pintadas DIY

Seguramente estos días habréis visto en muchos blogs calabazas decorativas como éstas:




Son preciosas, geniales para decorar en esta época del año y muy fáciles de hacer.

Necesitamos:

- Tantas calabazas como quieras decorar. Si quieres hacer un conjunto como el de la primera foto, lo ideal es que sena de tamaños y tipos diferentes.
- Pinturas acrílicas. Para este tutorial se han utilizado tonos mates, tonos metálicos y pintura de purpurina.
- Cinta de carrocero
- Pinceles.





Paso a paso:

1. Da la primera capa de pintura a las calabazas. Servirá para que los detalles que pintes a continuación se fijen bien, y para tapar el color original de la calabaza.


2. Traza el diseño que quieras hacer con suavidad.


3. ¡¡Pinta!! Despliega tu cratividad: lunares, chevron, finas rayas... Por último, aplica la pintura con purpurina.


Truco extra: si quieres darles un toque shabby chic, píntalas de color marfil y decápalas con suavidad con una lija.



¡Y ya tienes tus calabazas listas para adornar tu rincón preferido!


Vía Green Wedding Shoes. Imágenes procedentes de Pinterest.



30 de octubre de 2012

Bodas inspiradas en... Harry Potter.

¿Algún fan de Harry Potter en la sala? Yo sí, así que no me he podido resistir a escribir este post. Para muchos, Harry ha sido el personaje preferido de nuestra infancia, ha crecido con nosotros y se ha convertido en uno de nuestros mejores recuerdos. Para los potteradictos más atrevidos, estas bodas serán una gran inspiración. Dicho en frío, puede sonar carnavalesco, pero con buen gusto hasta lo más surrealista puede resultar elegante. Para el resto, siempre nos quedará organizar una fiesta de halloween temática.



Cerveza de mantequilla, veritaserum, zumo de calabaza y poción multijugos en la barra de bebidas.


Pergamino y pluma en vez de libro de firmas.










¿Recordáis las llaves voladoras que aparecían en "La Cámara de los Secretos"?


El glamouroso diseño de Alexander McQueen que lució Fleur en la película está disponible para novias atrevidas.








Me he sentido profundamente friki escribiendo este post, pero no he podido evitarlo. Harry Potter rules.

Imágenes procedentes de Green Wedding Shoes, Pinterest, Always Bridesmaid, Mugglenet, Ventola Photography, Loverly.

29 de octubre de 2012

Una boda con olor a lavanda

La lavanda es una de mis flores preferidas. Como ya os expliqué en este post, fue el hilo conductor de la boda. Es una flor sencilla y delicada, pero fácil de encontrar y económica. Al ser tan fácil de secar puedes utilizarla en tu boda sea cual sea la estación en la que la celebres, porque seguro que encontrarás lavanda seca en las floristerías.Además, es muy versátil, ya que además de su valor decorativo y del suave aroma que desprende (incluso mucho después de secarse) puede utilizarse también como aderezo culinario. Es ideal si quieres una boda romántica y campestre.


Una preciosa alternativa para los que no puedan/quieran tirar arroz a la salida de la ceremonia.
 ¡El efecto es casi el mismo!


26 de octubre de 2012

Un trozo del paraíso: evasión a Camboya

Camboya es un pequeño país situado entre Tailandia y Vietnam, en el sudeste asiático. Entre sus 14 millones de habitantes, la etnia mayoritaria son los khmer. La religión principal es el budismo y la capital es Phnon Pehn.
Este antiguo protectorado francés sufrió un periodo de grandes conflictos, dictaduras y masacres durante la década de los '70, pero a finales de los '80 y durante los '90 la situación político-social se estabilizó y ahora constituye un estado monárquico pacífico.
Pese a que es un país de geografía más bien llana, tiene varios importantes macizos montañosos. Es atravesado por el río Mekong.
La mejor época para visitar Camboya es fuera de la estación de lluvias, que acontece entre junio y octubre.
Las selvas tropicales cubren aproximadamente la mitad del territorio nacional, por lo que constituye un destino ideal para los amantes de la naturaleza más exótica y de los deportes al aire libre. Junto con el antiquísimo templo de Ankor y las maravillosas playas, constituye uno de los mayores atractivos turísticos del país. Los amantes del ecoturismo también encontrarán numerosas y atractivas ofertas en este país.


Turistas disfrutando de la puesta de sol en la península de Sihanoukville






Ruinas del templo de Ankor, una de las joyas de Camboya. 



En las paradisíacas playas e islas de Camboya se puede degustar un excelente marisco, practicar surf, buceo o kayak, entre otros deportes acuáticos.



Bailarinas Khmer antes de la actuación.



La gastronomía camboyana es similar a la china y la india, abundante en mariscos y crustáceos en las zonas de costa, pescado en las riveras y lagos y abundantes frutas, como el lychi, la papaya o el mangostán. Para los que no teman arriesgarse, los camboyanos son aficionados a la carne de cocodrilo, pájaros salvajes e incluso insectos.



Vistas desde el derruido Bokor.





En Camboya se pueden contemplar en estado salvaje animales como el tigre, leopardos, delfines de agua dulce, elefantes, monos, venados o el kouprey, el animal nacional.


Río Battanbang. Las pequeñas embarcaciones conectan las diversas poblaciones a lo largo del río.

Yo me iría ahora mismo ¿y vosotros?

Imágenes tomadas del Ministerio de Turismo de Camboya, National Geographic.



25 de octubre de 2012

El secreto mejor guardado de la boda de L y D: el ramo

Normalmente las  novias guardan en secreto hasta el último momento cuál va a ser el vestido que llevarán el gran día... En mi caso no fue así, para empezar porque el día que encontré mi vestido me acompañaban dos amigas. Y como es natural, mi madre también quiso verlo, más amigas, mi hermana, amigas que no podían venir a la boda... total, que el día B ya lo habían visto al menos 8 personas, por lo que de misterioso y secretísimo tenía más bien poco.

El secreto mejor guardado de nuestra boda fue mi ramo. Tenía muy claro lo que NO quería. No quería ni orquídeas, ni rosas de esas que parecen todas clonadas, ni perlitas/brillantitos/purpurina, ni hojas barnizadas...


Aclaración: no es que no me gusten las rosas rojas, es que a mi idea de boda le pegaban como a un santo dos pistolas. Y respeto que haya gente que encuentre adorable ponerle perlitas al ramo, pero a mi no me gusta.



Y cómo no, tenía muy claro lo que sí quería: lavanda, que sería el hilo conductor de la boda, peonías blancas, que tenían ese aire romántico y desenfadado que buscaba, y un fondo de hojas verde oscuro. Un bouquet poco pulido, campestre, con ese aspecto de flores recién cogidas que tienen los arreglos ingleses. 

Miré cientos de blogs, busqué decenas y decenas de ramos (María, la florista que realizó mi pequeña obra de arte es testigo), vamos, que me convertí en la típica novia obsesivo-compulsiva. 
Peeeeeeeeeeeero resulta que en agosto no hay peonías, así que había que buscar alternativas. Pregunté y me recomendaron las rosas Austin, unas rosas inglesas que nada más se cultivan aquí. No las había visto mucho (por no decir que nunca) en blogs de bodas españoles, pero la flor en cuestión me gustó tantísimo que aunque hubieran habido peonías la hubiera mantenido en el ramo. Así que una vez resuelto el único problema, faltaba decidir quién lo confeccionaría. Y eso sí fue un problema. Como ya os he dicho alguna vez, nuestra boda era de lo más lowcost, por lo que determinados presupuestos quedaban descartados, pero tampoco podía dejar mi ramo en manos de cualquier florista porque estaba buscando algo muy especial y quería encargárselo a alguien con quien me entendiera bien. A todo esto, nos plantamos en los últimos días de junio, ¡¡¡¡a dos meses de la boda!!!! Por suerte, las wedding bloggers acudieron al rescate con sus recomendaciones, y así encontré a María, el alma de Atmòsfera. Le siguió un laaaaaargo intercambio de mails, un miniinfarto porque el cultivador se negaba a mandar las rosas (suerte de María, que es una crack y lo arregló todo) y una quedada en su precioso taller de Gràcia, para ultimar detalles. 
Cuando vi el ramo el día de la boda, supe que había merecido la pena. ¡¡¡Era precioso!!! Era tan bonito que pasé la mayor parte del trayecto a la iglesia (casi una hora) mirándolo.




El ramo llevaba astilbe, claveles en rosa viejo, lisianthus, lavanda, eucaliptus y rosas austin. Las rosas no podían ser más bonitas, blancas por fuera y con matices de rosa en el interior.





Dentro del camafeo había una foto de mi abuela.



La empuñadura del ramo estaba decorada con una gran lazada en rosa empolvado, que acompañaba la cola del vestido.




Los prendidos, ¡¡preciosos!!

¿Y vosotras? ¿Sois de ramos tradicionales o preferís innovar?

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